El sabor de España hecho helado para la Expo de Shanghai

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Una mezcla de sabores; en eso consiste la cocina, en aunar distintos ingredientes para dar forma a un nuevo matiz, para crear nuevos platos que conquisten los paladares de aquellos que se animen a probarlo. También puede ser entendida la gastronomía como una forma de 'vender' al exterior los elementos autóctonos de cada país, como un modo de reivindicar la esencia de un pueblo. Ésa es la visión que tiene el maestro heladero Joaquín Liria, quien regenta la heladería artesana La Fiorentina, en la calle Zaragoza, en pleno centro de Sevilla, desde hace más de una década.

Para Liria, el estudio del aceite de oliva como el ingrediente estrella con el que elaborar sus postres ha sido fundamental. «El aceite de oliva es un producto indispensable para mí, ha marcado mi trabajo desde hace 20 años. Mientras que investigaciones realizadas en EEUU lo han calificado como el embajador de la dieta mediterránea, nosotros, por contra, aún no somos capaces de vender al mundo el valor que tiene este ingrediente básico», afirma Liria a este respecto.

Por eso, y para hacer llegar al mundo entero la importancia de este «bien natural» y también para reivindicar «un espacio vacío dentro de nuestra gastronomía», Liria ha elaborado una trilogía helada para representar a España en la Exposición Universal de Shanghai. La misma contiene ingredientes típicos de la cocina española, como son el ajonjolí, la matalahúga y la flor de azahar que, en realidad, provienen de la cultura asiática -sésamo, para el primero, anís, para el segundo y naranja, para el tercero-, en lo que él ha denominado como «un modo de devolver a China (de donde Marco Polo lo importó y dio a conocer en el país vecino, Italia) su sabor».

«Durante 20 años he estado elaborando helados artesanos para llenar ese vacío en la gastronomía española. Siempre intento que los ingredientes sean muy reivindicativos de nuestra tierra: ajonjolí, matalahúga, miel, hierbabuena, vinos españoles, canela…, para elaborar cremas heladas como son torrijas, pestiños..., y, sobre todo, con el aceite de oliva como gran base estrella. Todo ello es un intento para dar identidad a nuestra gastronomía, un modo de que el producto sea un transmisor de la cultura», relata Liria.

Fuente: elmundo.es

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